Muchos negocios pagan más impuestos de lo necesario, no por evadir nada, sino por no registrar gastos que sí son deducibles. No es magia ni “trucos”: es aprovechar lo que la ley ya te permite. Estas son las deducciones que más se quedan en el tintero.
La regla de oro
Para que un gasto sea deducible debe ser estrictamente indispensable para tu actividad, estar amparado con un CFDI válido y, si supera los 2,000 pesos, haberse pagado por medios bancarios (transferencia, tarjeta o cheque nominativo). Si cumple eso, probablemente puedas deducirlo.
Las que más se olvidan
- Telefonía e internet: el celular y la conexión que usas para el negocio son deducibles. Factura a nombre del negocio.
- Comisiones bancarias y terminales: lo que te cobra el banco y tu TPV por cada cobro suma a lo largo del año.
- Software y suscripciones: tu sistema contable, almacenamiento en la nube, herramientas de diseño o gestión.
- Cuotas IMSS de la parte patronal: lo que pagas como empleador es deducible.
- Papelería y consumibles: pequeños, pero constantes; muchos no los registran.
- Combustible: deducible si se paga con medios electrónicos y se relaciona con la actividad.
Las que requieren un poco más de técnica
- Depreciación de activos: equipo de cómputo, mobiliario, maquinaria o vehículos se deducen a lo largo de varios años mediante porcentajes establecidos. Es de las deducciones más desaprovechadas por desconocimiento.
- Gastos preoperativos: lo que invertiste antes de arrancar puede tener tratamiento fiscal.
- Colegiaturas y seguros (en personas físicas): bajo ciertos límites, son deducciones personales en la anual.
El error que lo arruina todo
Mezclar gastos personales con los del negocio. Cuando todo pasa por la misma cuenta y sin facturas, se pierde la trazabilidad y, con ella, la deducción. Separar las finanzas del negocio de las personales es el primer paso para deducir bien.
No se trata de gastar para deducir
Una aclaración importante: deducir no significa gastar de más. Significa registrar correctamente lo que ya gastas y que es legítimo para tu operación. El objetivo es pagar lo justo, ni un peso de más ni de menos.
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